Tengo a Nekro gritándome "¿Dónde? Sabés, me quiero ir, pero ¿dónde?" y casi puedo escucharte por encima de su voz.
El frío me abraza y en los oídos me quema la nostalgia.
Y la tengo a Flor, vestida de negro y con lentes. La tengo al lado, leyendo los apuntes del secundario. Me tengo a mí, a mis siete años, bailando "Blu" y mirándola... deseando alguna vez llegar a ser como ella.
Me tengo ahí, de bermudas amplias y rodillas raspadas. Me tengo ahí, dibujando sobre la cama... por la ventana entra un solcito tímido y hace frío. Otra vez hace frío.
Y me vuelvo a tener sobre la cama, mirando los posters en la pared. Hay tantos veinteañeros de pelo largo empapelando lo que antes solía ser el blanco nuevo de un departamento recién comprado. La primera casa propia. Mil novecientos noventa y nueve.
Y me tengo ahí, nuevamente, tratando de explicarle a mis compañeritas del colegio privado lo que era el punk rock, cómo admiraba a Flor y a sus amigos... lo geniales que eran... lo genial que era la música. Y hacía frío.
Me acuerdo del jumper con medias can can que picaban, hasta que llegaba a casa y me cambiaba. Miraba digimon y veía como Rika se cambiaba su uniforme por ropa cómoda y sabía lo que ella sentía. La caricia de una prenda gastada, pero suave... no existía comparación digna.
A la tarde, Mari venía a casa. Agarrábamos esos juguetes que simulaban ser digivices y salíamos a la calle a imaginar que éramos tamers. Recuerdo que le hice creer que yo era un digimon encubierto en el cuerpo de una humana. Ella lo creía, las dos lo creíamos. Teníamos eso que ahora no tenemos... eso que nos hace creer cosas realmente fantásticas y hermosas sin necesitar pruebas.
No era una mentira, porque las dos sabíamos que, en tanto tuviéramos imaginación, eso era real. Y jugábamos toda la tarde. Y hacía frío.
Y después sonaba Bad Religion, y sonaba Nerf Herder, Millencolin, sonaba Sublime. Y seguía sonando Pennywise. Todo, porque le pedimos a papá que nos compre eso tan moderno que reproducía CDs.
Y bailábamos un poco más, cantando a los gritos. Mamá nos llamaba a comer. Era un domingo soleado, pero hacía frío. Apagamos el reproductor y fuimos al comedor.
Había ñoquis, estaba papá en la punta de la mesa, como siempre. Mamá y Fede del otro lado, Flor y yo juntas.
Y era chiquitita, como frágil, como danzante entre un mundo de fantasías.
Y entonces estaban los amigos del barrio y jugábamos a las escondidas. Y mucho más tarde estaba ese morochito que me gustaba. Y estaban las chicas, con las que solíamos jugar a todo... y Emi siempre elegía el nombre "Eloísa" para sus hijitas de juguete. Tenía una hermana chiquita, Agostina, que siempre lloraba por todo y Emi no quería que venga a jugar con nosotras, porque siempre se encaprichaba. Y aún hacía frío.
Volvía a casa y otra vez sonaba el "Okey Dokey". Nunca me cansaba de ese cassette. Lado A, Lado B... ¡otra vez!... lado A, lado B... y así, hasta que era la hora de dormir.
¿Quién era esa Jenny que no tenía que explicarse nada? Para mí, era una perrita. Una cachorrita de labrador, como me la imaginaba.
Y otra vez Flor, ahí, a mi lado en la pieza. Y otra vez, los veinteañeros pelilargos en las paredes. Y otra vez, hacía frío. Mucho frío.
Años más tarde, te volví a buscar. Tenía catorce y querías que te enseñe las notas de las cuerdas del violín... y me cortabas el pelo. Y cantábamos... cantábamos el Okey Dokey.
"Mirá, en la guitarra son así"... y había una bolsita con galletitas de vainilla.
Después volvíamos a la academia y me hacías peinados raros, tu profesora miraba y sonreía. Estabas ahí y cantabas.
¿Te acordás cuando fuimos juntas a ver Boom Boom Kid? El día que le pediste a Nekro que te firmara la mochilita para Delfi. En la puerta me contaste de tu primer recital de los Ramones y me cantaste ese corito que cantaban todos los fans. Hacía frío.
Me dijiste "andá con tus amigos, si querés". Yo no quise. Esa vez no quise ir con ellos, prefería que me siguieras contando esas cosas tan divertidas que vivías de chica. Cuando te escapaste a ver Attaque y eras chica... papá y mamá te buscaron con la policía. ¡Sos una loca!, ¿cómo vas a hacer eso? jajaja.
Y sonaba Ticky Tak Fire, cantabas por encima de la canción.
Y después nos peleamos... un día, un mes.. dos... tres. ¿Cuántos fueron? ¡Un montón!
Y te volví a ver ese doce de diciembre, ya no hacía frío. ¿Sabés por qué fue? Porque no hacía frío.
Como no hacía frío, me fui con mis amigos.
Pero no importa. Hoy hace frío y escucho el Okey Dokey... estás acá conmigo, soy chiquita y Flor también.
Ya no hay veinteañeros en las paredes, es más, dudo que sean veinteañeros hoy... pero aún así puedo tirarme en mi cama e imaginar todo como fue hace tantos años...
Y todo esto viene con el otoño y se va con la primavera. Entendeme, siempre ha sido así.
If you like music, c'mon! If you like ritmo, c'mon! If you like rumba , c'mon! If you like chachacha, c'mon!
No hay comentarios:
Publicar un comentario