Los medios me regalaron miedo

Tengo miedo de los que hablan, porque hablando hacen daño.
De los que izan la bandera de la discordia, de los que juran lealtad a una tumba.
Tengo miedo de los que callan obligados, porque callando otorgan mucho.
Terror les tengo a los que toman las mentes más jóvenes,
para moldearlas a su imagen y semejanza,
siendo esta, la clara semblanza, de una turba de violentos sin misericordia.

Tengo miedo de los que ocultan, de los que eligen su desgracia.
Me atemorizan más los que gobiernan escondiendo las esposas,
los que conocen el pecado, pero no condenan al pecador.
Tiemblo de miedo ante los ignorantes, que deciden quién suma el parte.
Siento pánico de los micrófonos, siendo éstos, trampas mortales.

En estos tiempos de gris ausente, cualquiera puede tener razón.
Bajo el oscuro velo del olvido, la realidad descorazonada,
a quien nadie dio consideración, por ser favorable o despiadada.
Pero en el sótano de la desidia, hay una puerta que da a la luz,
mas si supiéramos ser valientes, hallaríamos la esperanza
de quien no teme ver la enseñanza como un fin.

Tengo miedo de los que callan, de los que hablan por dañar,
tengo miedo de los que educan con la guerra como estandarte.
Tengo miedo de los traidores, de los que buscan su propio bien,
de los que eligen la mala hierba y no se hacen cargo de su jardín.
Tengo miedo por vos, por mí y por los que vienen atrás,
por los que a lágrimas y sangre construyeron algo bueno.
Tengo miedo por el último intento de salvar a este pobre país.

Yo tengo miedo... y ese miedo nunca es sano.

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